“SILENCIO Y PALABRA”, EN LA XLVI JORNADA DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES 2012
La Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales es la única celebración mundial impulsada directamente por el Concilio Vaticano II (Inter mirifica, 1963) y se celebra en casi todos los países, por decisión de los Obispos del mundo, el domingo anterior a Pentecostés.
La sociedad de la comunicación, con su sobreabundancia de estímulos, pone en evidencia un valor que, a primera vista, podría parecer contrario a ella. Es justamente el silencio el tema central de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales: “Silencio y Palabra: camino de evangelización”. En el pensamiento del Papa Benedicto XVI el silencio no representa sólo un cierto contrapeso en una sociedad marcada por el continuo e incesante flujo comunicativo, sino que es un elemento esencial para su integración. El silencio es el primer paso para acoger la palabra, precisamente porque favorece el discernimiento y la profundización. Así pues, no hay ningún dualismo, sino complementariedad de las dos funciones que, en un adecuado equilibrio, enriquecen el valor de la comunicación y la convierten en un elemento esencial del servicio a la nueva evangelización. Con ello queda de manifiesto el deseo del Santo Padre de sintonizar el tema de la próxima Jornada Mundial, con la celebración del Sínodo de los Obispos, que tendrá precisamente como tema “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”.
Mensaje de Benedicto XVI para la XLVI Jornada de las Comunicaciones Sociales 2012
“Silencio y Palabra: camino de evangelización”
Queridos hermanos y hermanas:
Al acercarse la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales de 2012, deseo compartir con vosotros algunas reflexiones sobre un aspecto del proceso humano de la comunicación que, siendo muy importante, a veces se olvida y hoy es particularmente necesario recordar. Se trata de la relación entre el silencio y la palabra: dos momentos de la comunicación que deben equilibrarse, alternarse e integrarse para obtener un auténtico diálogo y una profunda cercanía entre las personas. Cuando palabra y silencio se excluyen mutuamente, la comunicación se deteriora, ya sea porque provoca un cierto aturdimiento o porque, por el contrario, crea un clima de frialdad; sin embargo, cuando se integran recíprocamente, la comunicación adquiere valor y significado.
Mensaje de los obispos de la CEMCS en la XLVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales
“Comunicación al servicio de la Evangelización”
Presentación
El Papa Benedicto XVI ha hecho público su mensaje “Silencio y Palabra: camino de Evangelización” para la Jornada Mundial de las Comunicaciones, que este año alcanza su 46ª edición desde que la estableciera su predecesor Pablo VI, en 1965 recogiendo el mandato del Decreto Conciliar Inter Mirifica “para mayor fortalecimiento del apostolado multiforme de la Iglesia sobre los medios de comunicación social” (IM, 18). El marco en el que se inscribe tradicionalmente esta Jornada Mundial es la Solemnidad de la Ascensión.
Monición de entrada
Lecturas
Sugerencias para la homilía
Oración universal
Monición final
Una Pastoral orgánica de las comunicaciones sociales (Del documento Comunicación y Misión, de la Conferencia Episcopal Italiana, EDICE, 2006)
1. Para una pastoral orgánica de las comunicaciones sociales
1.1 La solicitud pastoral en el tiempo de los media
Las comunicaciones sociales en la pastoral de la Iglesia
La comunicación social es un componente esencial de la nueva evangelización. Por este motivo es un deber-derecho de la Iglesia emplearse a fondo para que la comunicación social sea más auténtica, respetuosa de la verdad, atenta a la dignidad de la persona, sabiendo que la comunicación de la fe pasa en gran medida también a través de ella. En toda la acción de la Iglesia se pide una mayor atención para recurrir sapientemente y de forma original a los medios, en el marco de una pastoral orgánica de las comunicaciones sociales. De hecho para situarse en el corazón del progreso humano buscando su comprensión e interpretándolo y para afrontar los problemas de la comunicación de la fe en la sociedad dominada por los medios, no basta perfeccionar los instrumentos o confiarse a las nuevas tecnologías; es necesario aceptar los retos culturales que se lanzan a la sociedad y a la Iglesia desde el nuevo horizonte comunicativo.
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