“Nunca estamos solos porque Cristo está con nosotros”

Mons. Martínez bendice a Luis Miguel Sánchez.

Este domingo se ha celebrado el día del Buen Pastor, fiesta en la que Luis Miguel Sánchez y Enmanuel Jesús Vega, ambos seminaristas diocesanos, recibieron, respectivamente, la Ad Missio a órdenes sagradas y los Ministerios de Acolitado y Lectorado, de manos del Arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez.

La S.I. Catedral Metropolitana de Granada acogió el domingo la Eucaristía, en la que estuvieron presentes los dos seminarios diocesanos de la Diócesis: el Seminario Mayor “San Cecilio” y el Seminario Misionero Redemptoris Mater. Mons. Javier Martínez, junto a los dos rectores, D. Antonio Jesús Pérez y D. Mariano Catarecha, presidió la ceremonia en la que Luis Miguel Sánchez fue admitido a las órdenes Sagradas y Enmanuel Jesús Vega recibió los Ministerios de Acolitado y Lectorado.

En la homilía, el Arzobispo explicó la relación de Dios y la figura del pastor: “¿Qué es lo primero que tiene que hacer un pastor? Estar con su rebaño”, señaló. “Uno está donde quiere estar, uno está con quien quiere estar, con los suyos” decía refiriéndose a la misión del pastor con sus ovejas.

De esta forma, Mons. Martínez se dirigió a los seminaristas explicando que la misión de la Iglesia, a la que están llamados, es “prolongar la misión de Jesús”, acompañar a la Iglesia “en los día bonitos de la vida, en lo días duros y en los monótonos; estar ahí, donde está la porción del pueblo que Dios me ha encomendado”, señaló el Arzobispo.

Asimismo, D. Javier Martínez habló de la enseñanza principal de la liturgia en esta fiesta, que “Cristo cuida de nosotros. Cristo, que ha vencido a la muerte y está vivo, está siempre con nosotros (…). Nunca estamos solos porque Cristo está con nosotros”.

Enmanuel Jesús Vega con el Arzobispo.

El Arzobispo tuvo unas palabras para los jóvenes que entran en el Seminario: “Son una Gracia del Señor, no podemos más que bendecirle porque sigue mostrando su fidelidad y sigue habiendo jóvenes (…) que podrían tener lo que quisieran en la vida y han escogido, como María, la mejor parte, y no se la quitará nadie” explicó, argumentando que la mejor parte es la Iglesia a la que servirán.

Al fin de la Eucaristía, Mons. Martínez se dirigió a sus familiares: “No habéis perdido un hijo, ni lo perderéis el día que sea sacerdote, no sólo porque cualquier cosa que uno le entrega al Señor la recibe después con el ciento por uno, y un hijo es lo más grande que los padres tienen, sino también porque, en esta vida, podéis experimentar tranquilamente que nadie estará (…) tan cerca de vosotros, o del resto de la familia, como lo estarán ellos. Serán permanentemente una ayuda“ señaló el Arzobispo.

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