Solemne triduo a Santa María Soledad Torrres Acosta

Tendrá lugar con la congregación de Granada, con motivo del 125 aniversario de la fundadora de las Religiosas Siervas de María.

El 11 de octubre de 1887 a la edad de 61 años fallecía en Madrid María Soledad Torres Acosta, fundadora de las Religiosas Siervas de María, congregación dedicada a asistir en el domicilio y totalmente gratis a los enfermos que lo solicitaran. En su 125 aniversario, la comunidad de Religiosas Siervas de María celebran un solemne triduo en su honor, que tendrá lugar los días 9 y 10 de octubre, a las 19:30 horas, con el rezo del Santo Rosario y una oración a María Soledad, en la capilla que la congregación tiene en Granada (C/ Niños Luchando, 8). Asimismo, el día 11, en la parroquia de los Santos Mártires Justo y Pastor tendrá lugar una Eucaristía a las 20 horas, presidida por el Rector del Seminario Menor de Granada “Virgen de Nazareth” D. Miguel Ángel Morell.

Santa María Soledad, nacida el 2 de diciembre de 1826, fue beatificada por Pío XII, el 5 de febrero de 1950 y canonizada por Pablo VI en 1970. En la actualidad, las Siervas de María son unas 2380 religiosas en diversos países y tienen 126 casas.

El párroco de Chamberí, un barrio pobre de Madrid se entristecía al ver que muchos enfermos morían en el más completo abandono y sin recibir los santos sacramentos. Pensó en reunir a un grupo de mujeres piadosas que visitaran a los enfermos en sus domicilios y les ayudaran a bien morir. Al enterarse Soledad Torres de este deseo del párroco se presentó a él para ofrecerse a ayudarle en tan caritativa misión de misericordia. Ella desde niña había asistido a varios moribundos. Al ver que era débil y enfermiza, el sacerdote no la aceptó en una primera entrevista, pero después se dio cuenta de que María Soledad tenía un alma muy especial. Con ella y seis compañeras más fundó el 15 de agosto de 1851 la comunidad de Siervas de María o Ministros de los enfermos.

Por aquellos tiempos se propagó por Europa una terrible epidemia del cólera y en los hospitales no cabían los enfermos. Muchos de ellos eran abandonados por sus familiares por temor al contagio. María Soledad y sus religiosas se hacían presente por todas partes para atender a los más abandonados. El sacerdote que había inspirado la fundación se fue de misionero a lejanas tierras y el sucesor, dejándose llevar de rumores y chismes, destituyó a Soledad del cargo de superiora. En sus visitas a Jesús Sacramentado obtenía fuerzas para sufrir con paciencia y por amor.

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