Mons. Rico Pavés visitó por primera vez nuestra Diócesis como Obispo auxiliar de Getafe

Mons. Rico Pavés junto a Mons. Martínez en la S.I. Catedral.

Mons. Rico Pavés junto a Mons. Martínez en la Santa Iglesia Catedral.

Mons. José Rico Pavés, Obispo auxiliar de la Diócesis de Getafe y natural de Granada, realizó la primera visita pastoral a nuestra Diócesis desde su ordenación episcopal.

Con un gran acogimiento por el pueblo cristiano de Granada, Mons. Rico Pavés celebró la Eucaristía en la Santa Iglesia Catedral con nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez, en acción de gracias por su reciente ordenación episcopal para su ministerio en la Diócesis de Getafe, el pasado mes de septiembre.

En su primera Eucaristía en el templo catedralicio granadino como Obispo, Mons. Rico Pavés, siguiendo la lectura del Evangelio de ese día, afirmó: “Cooperando siempre, con el amor que nace de la fe, estemos siempre dispuestos a que todo nuestro trabajo sirva para poner a Cristo como cabeza, hacer que todo reconozca a Cristo como Rey. Ésta es la meta de nuestros esfuerzos mientas estamos en este mundo. Lo que puede dar sentido al trabajo diario, a la respuesta a la llamada del Señor a la propia vocación, a la colaboración con los demás: que Cristo reine. Ésta es la declaración gozosa que sostuvo en la esperanza y en la fe a los que fueron probados y llevados hasta el testimonio máximo de la caridad: el martirio”.

Asimismo, los jóvenes de la Diócesis de Granada tuvieron la ocasión de recibir una catequesis de D. José Rico Pavés, organizada por la Delegación Diocesana de Pastoral Universitaria, en el Colegio Mayor Santa María, abierta a la asistencia de todo el pueblo cristiano.

En esta catequesis, titulada Razón y fe, Mons. Rico Pavés reflexionó en torno al Año de la fe, la Carta apostólica Porta Fidei y el recién celebrado Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización.

“Comunión en el seno de la Iglesia”
En primer lugar, el Obispo auxiliar de Getafe señaló la necesidad de permanecer unidos en la Iglesia. “La Nueva evangelización será posible solo si se cuida con celo la comunión en el seno de la Iglesia, si somos capaces de rezar unos por otros, si sentimos como propia la batalla que se realiza allí donde el Evangelio es pronunciado por primera vez”, señaló.

En esta primera reflexión, apuntó el ejemplo de San Pablo: “Mientras San Pablo estaba prisionero en una de las numerosas prisiones que tuvo que soportar, la comunidad cristiana oraba unida por él. Unos sostenían con la oración el trabajo, el esfuerzo apostólico de los otros”. En este sentido, “cuando confundimos las vocaciones queridas por el Señor para el embellecimiento de su Cuerpo, que es esposa, la Iglesia, llegan entonces las divisiones, y nos encontramos algo que el mismo apóstol San Pablo denuncia: ¿Cómo es que uno dice que es de Apolo y el otro de Pablo? Todos de Cristo”, afirmó Mons. Rico Pavés.

Mons. Rico Pavés, durante su catequesis a los jóvenes.

Mons. Rico Pavés, durante su catequesis a los jóvenes.

La segunda reflexión la hizo en torno al misterio de la Cruz, en cómo debemos acogernos al misterio para evangelizar. Mons. Pavés: “Pienso que la lección de Atenas le hizo comprender a San Pablo que el Evangelio no se extiende por las sabiduría de los hombres, que es necesario preparar los temas, que es necesario disponerse a anunciar el evangelio, pero que no es el resultado de un trabajo humanamente bien hecho lo que hará crecer el Evangelio, sino abrazar el misterio de la Cruz con todas sus consecuencias”. “El Evangelio se comunica por contagio, por vía del testimonio, por llevar a otros aquello que a nosotros nos hace felices”, añadió el Obispo.

En tercer lugar, D. José Rico habló de importancia de la alegría para transmitir la fe. En la Carta apostólica de Benedicto XVI Porta Fidei hay una llamada del Papa que Mons. Pavés ha escogido como lema de su recién estrenado ministerio episcopal: “es necesario volver a descubrir la alegría de creer y el entusiasmo de comunicar la fe”.

“En la última cena Jesús les dice: Os he contado todo esto para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea plena. Esto debería ser como un criterio de verificación fundamental en cualquier actividad de la Iglesia. La propuesta evangélica no puede ser una propuesta que lleve a la tristeza, o a la sensación de cansancio, o de rutina”, explicó Mons. Rico Pavés.

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