“En cada altar acontece Belén, porque viene el Hijo de Dios”

D. Javier altar Catedral_portadaExtracto de la homilía en la Eucaristía previa a la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, el 2 de junio, en la Santa Iglesia Catedral de Granada, previa a la procesión con el Santísimo Sacramento por las calles del entorno del templo catedralicio. Asimismo, previamente tuvo lugar una hora de adoración eucarística, en comunión con la Iglesia universal en ese mismo momento en todas las catedrales, templos, parroquias e iglesias del mundo.

(…) Yo pensaba (…), por otras reflexiones que habían surgido en el entorno de estos días del Corpus: ‘Señor, gracias a que en nuestra vida contamos contigo; gracias a tu Presencia; gracias a tu redención; gracias a que Tú nos has enviado a tu Hijo y nos has salvado y se ha entregado por nosotros; y gracias a que ese hijo ha querido permanecer en medio de nosotros de forma que podamos acceder a la experiencia de la vida nueva en Ti, a la experiencia de la vida divina, como hijos de Dios en este mundo. (…)

(…) Si todo al final lo va a devorar la muerte, hay como una especia de tumor en el alma al decir: “Y qué más da todo”. Si todo lo devora la muerte, qué más da todo. El punto de partida de nuestra fe es que la muerte no tiene la última palabra. Que Cristo ha vencido en la entrega de Sí mismo -de la que San Pablo nos hace memoria en el pasaje que hemos leído de su carta-, en la entrega de Sí mismo ha vencido al señor de la muerte. Pecado y muerte ya no tienen la última palabra sobre nosotros. La tiene el amor infinito de Dios, la tiene la gracia de Dios, su poder salvador. Y ese poder salvador que se expresa de manera suprema en el anonadamiento de Dios hasta la propia muerte, hasta darse por nosotros para rescatarnos del poder de la muerte; ese anonadamiento de Dios es el fundamento de todo, de toda esperanza, lo que llena de sentido todo amor, toda bondad, todo sacrificio, toda belleza, toda verdad.

La vida entera sería una gran mentira si la muerte fuese la última palabra sobre nuestras personas y sobre nuestras vidas. Y, entonces, uno se da cuenta de lo que significa haber conocido al Señor. (…) tener la experiencia de su redención y salvación, y tener su permanencia viva entre nosotros.

Al celebrar la fiesta del Cuerpo de Cristo es celebrar que ese don del que era un signo la ofrenda del pan y el vino de Melquisedec a Abraham (…), eso todo en memoria, lo tenemos para nosotros, en esta Eucaristía. Acontece de nuevo. En cada altar, acontece Belén, porque viene el Hijo de Dios. (…)

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

Solemnidad del Corpus Christi
2 de junio de 2013, S. I Catedral

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