“La experiencia de ver a Cristo generar una humanidad más bella, auténtica y verdadera”

D. Javier gruta de Lourdes

Mons. Martínez, durante la homilía en la gruta de Lourdes.

Extracto de la homilía de Mons. Javier Martínez en una de las Eucaristías celebradas en la Gruta de las apariciones de Lourdes, en el marco de la V Peregrinación diocesana de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de Granada a este santuario.

El Señor nos ha bendecido, porque hemos creído sin necesidad de aquello de lo que creía tener necesidad el apóstol Tomás: tocar con sus manos la carne de Cristo, ver sus llagas, ver que el Resucitado era el mismo que él había visto morir sobre la cruz.

No hemos visto de la misma manera que el apóstol Tomás, no hemos visto de la misma manera que vio la Virgen, o que vieron aquellos discípulos que compartieron con Jesús su predicación o sus milagros, y fueron testigos de su Resurrección de una manera inmediata. Y sin embargo, no podemos decir que hayamos creído sin haber visto. Nosotros hemos visto, y hemos visto a Cristo, le hemos visto actuando en su cuerpo, el hecho mismo que estamos celebrando ahora mismo es un signo de que Cristo vive.

Personas que apenas nos conocemos, o que no nos conocemos en absoluto, y sin embargo, a diferencia de lo que sucede en el mundo, cuando quien nos convoca es el Señor, o nos convoca su Madre, se crea una relación inmediatamente, que es la relación entre los miembros del Cuerpo de Cristo, que es una relación de familiaridad, yo diría que más que de familiaridad, porque somos, como decía San Pablo, miembros los unos de los otros. Nadie podemos concebirnos a nosotros mismos aislados de los demás; somos parte de ese Cuerpo al que Cristo le ha entregado su propia vida. Somos hijos de Dios que vivimos en la libertad de los hijos de Dios.

Y podemos decir con certeza que Cristo vive, y no simplemente como una idea que hemos aceptado en nuestro corazón, o una creencia que nosotros tenemos porque somos cristianos y nos ha tocado crecer en una familia cristiana, o en un país cristiano. Tenemos la experiencia de que Cristo vive y la certeza de que Cristo vive, porque le vemos actuar en la vida de los hombres de una manera que no corresponde a la naturaleza, que sólo corresponde al poder salvador del amor infinito de Dios. Y ése es el fundamento de nuestra fe: la experiencia de ver a Cristo generar constantemente, no parar de generar constantemente, una humanidad más bella, más auténtica, más verdadera, más correspondiente a los anhelos profundos de amor, de verdad y de bien que hay en nuestro corazón. Y también sabemos que eso no es posible porque cada uno de nosotros lo hemos intentando fabricar miles, cientos de miles de veces, y no somos capaces, y aquello que nosotros no somos capaces de hacer, el Señor lo da a sus amigos mientras duerme, sin ningún esfuerzo, como un regalo, como una gracia.

Ese regalo y esa gracia es la fe, un regalo que vale más que la vida, y la experiencia de estos días nos ayuda a comprenderlo también, porque la vida sin el don de la fe, la vida con todas sus fatigas, con sus dolores, con las enfermedades, con el paso del tiempo, con la proximidad de la muerte, sin el don de la fe, nos avocaría inevitablemente, irremediablemente, a vivirla como una tragedia, o a tener que olvidarnos de ella, de todas esas circunstancias difíciles, y del hecho ciertamente de nuestra condición mortal, a tratar de evadirnos y escapar, a base de olvidarnos  de que estamos avocados necesariamente a la muerte. Sólo la fe en Jesucristo nos permite vivir todo sin que ni nuestra esperanza ni nuestra alegría, tentadas muchas veces por el enemigo sin duda ninguna, se destruyan, y que incluso cuando se han destruido, basta volver la mirada al Señor, como el buen ladrón en la Cruz, basta decirle: “Señor, acuérdate de mí cuando estés en tu Reino”, y sencillamente el corazón se regenera, la alegría renace, el Señor, en el perdón de los pecados, nos abraza de nuevo y regenera nuestra vida, como el día de nuestro bautismo, sencillamente. Y nos hace posible y razonable volver a amar la vida, volver a amarnos a nosotros mismos, humildemente. Poder a amar a los demás no como quien busca en ello un escape tampoco, una distracción, sino poder mirar a la humanidad con la misma ternura, con el mismo amor, con la misma delicadeza y con la misma mirada de misericordia con la que el Señor nos mira a cada uno de nosotros. Ése es el don de la fe. (…)

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

Julio de 2013. Santuario de Lourdes

Escuchar la homilía completa

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Semanario Fiesta: Obreros para Su mies

Fiesta 1021Las recientes ordenaciones de un presbítero y cuatro diáconos de Granada es el tema al que dedicamos nuestro último número en el Semanario Fiesta de Granada y Guadix, con fecha 7 de julio.

Y lo hacemos con un extracto de la homilía de Mons. Javier Martínez, Arzobispo de Granada, en dicha celebración, en la S.I Catedral, en un número en el que también ponemos a disposición de nuestros lectores los contenidos multimedia (fotos, vídeo y audio) generados con motivo de esta buena noticia para la Archidiócesis.

Junto a ello, nos acercamos al testimonio de dos jóvenes de Hijas de Cristo Rey, quienes, tras un tiempo colaborando en la tarea pastoral de otros jóvenes diocesanos se marchan a Sevilla y Senegal. Asimismo, la Sinfonía compuesta por Kiko Argüello, Iniciador del Camino Neocatecumenal, en recuerdo a las víctimas del holocausto judío y de las víctimas inocentes de cada día, ocupan nuestras páginas de Cultura, abriéndonos el horizonte que nos recuerda que nada, tampoco el dolor más desgarrador, se pierde si nos ponemos en las manos del Señor.

En la actualidad diocesana, destacamos la V Peregrinación diocesana de la Hospitalidad Nuestra Señora de Lourdes de Granada a este santuario, acompañados por nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez, cuyas palabras nos hacemos eco en una de las homilías de la Eucaristía celebrada en la Gruta de las apariciones. Asimismo, destacamos la presencia de Mons. Ginés García, Obispo de Guadix, en el mundo digital con su cuenta en la red social Twitter, que ha inaugurado con un breve mensaje dirigido desde Tierra Santa, donde se encuentra de peregrinación con un grupo de fieles diocesanos.

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Últimas plazas disponibles para peregrinar a Tierra Santa

peregrinacion_Tierra_Santa3En ella participará también el Arzobispo Mons. Javier Martínez.

Del 22 al 29 de agosto la Archidiócesis de Granada peregrina a Tierra Santa, para recorrer los lugares de la vida, Pasión, muerte y resurrección de Jesús. Aunque escasas, aún quedan plazas para participar en esta peregrinación en la que los peregrinos estarán acompañados por nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez. Una peregrinación especialmente interesante este año, dado que se enmarca en el Año de la fe, que celebramos hasta el 24 de noviembre y al que nos convocó Su Santidad Benedicto XVI.

La peregrinación a Tierra Santa con la Archidiócesis de Granada se caracteriza porque, además de visitar los lugares propios de la vida de Jesús –Nazaret, Monte Tabor, Caná de Galilea, Cafarnaum, Monte de las Bienaventuranzas, Jerusalén, Belén y Jericó entre otros, llevará a cabo diversos encuentros con cristianos de Tierra Santa. Así, los peregrinos conocerán al Vicario de la Custodia de Tierra Santa, y al Patriarca Latino de Jerusalén, Mgr. Twal, así como los testimonios que podrán escuchar de primera mano de Sor Úrsula, del orfanato San Vicente de Paúl en Jerusalén, y de Sobhy, que es católico-maronita y en anteriores ocasiones nos ha visitado en la Diócesis de Granada para hablar de la presencia de los cristianos en la tierra de Jesús.

Los plazos de inscripción terminan el 8 de julio. Para más información sobre la peregrinación, los interesados pueden ponerse en contacto con Viajes San Cecilio, del Arzobispado de Granada, en el teléfono 958-21-59-09, en el e-mail info@viajessancecilio.com y en persona en la Curia Metropolitana (Plaza Alonso Cano, s/n) por la mañana.

250 fieles del arciprestazgo de la Alpujarra interior peregrinan el domingo a la Catedral de Granada

Catedral de Granada

Los peregrinos participarán en la Eucaristía con el Arzobispo.

Con motivo del Año de la fe y del Año Jubilar que celebramos en la Diócesis, los peregrinos, acompañados de cinco sacerdotes, participarán de la Eucaristía en el templo catedralicio y visitarán la Basílica de la Virgen de las Angustias y la Capilla Real.

El próximo domingo llegaran a Granada 250 fieles de las parroquias del arciprestazgo de la Alpujarra interior para vivir la Eucaristía en la Catedral con motivo del Año de la fe y en comunión con el pueblo cristiano y el Arzobispo, Mons. Javier Martínez, que presidirá la celebración a las 12:30 horas. Al grupo de peregrinos se han unido algunos procedentes del arciprestazgo de Órgiva.

D. Pablo Castilla, párroco de Cádiar y de otros pueblos de la zona, viene acompañado de otros cuatro sacerdotes que realizan la misión en esa zona y explica que la iniciativa surgió en una reunión del arciprestazgo, “en la que pensamos, con motivo de que estamos en el Año de la fe, ir en peregrinación a la Catedral, que es el centro de la Diócesis y donde el Arzobispo tiene su Cátedra, y así celebrar la Eucaristía con el pastor de la Diócesis”. “La gente ha asumido esta iniciativa con ilusión y con ganas”, señala D. Pablo Castilla.

En este día de peregrinación, van a visitar la Capilla Real y la Basílica de la Virgen de las Angustias, donde participarán también del Año jubilar que se celebra en la Diócesis por el centenario de la Coronación Canónica de la Patrona de Granada.