Constituida la Subcomisión de Comunicación para la Coronación Canónica de la Amargura

Diseño del paso de palio, obra de Juan Díaz Losada.

Diseño del paso de palio, obra de Juan Díaz Losada.

El 30 de mayo de 2015 se coronará canónicamente María Santísima de la Amargura. Hasta entonces, ya se está trabajando en los actos preparatorios para este gran acontecimiento de la vida cofrade y de la Iglesia de Granada.

Así, la Cofradía de la Oración de Nuestro Señor en el Huerto de los Olivos y María Santísima de la Amargura constituyó el pasado día 5 de julio la Subcomisión de Comunicación y Propaganda. Esta Subcomisión está presidida por el Comisario de la Coronación Canónica, José Cecilio Cabello Velasco, y coordinada por Mariano Sánchez. De esta Subcomisión forman parte como miembros los periodistas granadinos Encarna Ximénez de Cisneros (presidenta de la Asociación de la Prensa de Granada), Jorge de la Chica (Cope Granada), Fernando Argüelles (Ideal de Granada), Jorge Martínez (el canal de televisión local TG 7), Rafael Troyano y Vicente Gomáriz, ambos de Radio Granada.

“El objetivo de este equipo de trabajo es comunicar a toda la sociedad el evento de la Coronación Canónica, a través de todos los medios que se estimen oportunos, y establecer la propaganda que sea más efectiva de forma que se consigan las metas de formación, evangelización y difusión propuestas”, informó la Cofradía.

“En dicha reunión constitutiva, que se llevó a cabo conjuntamente con los miembros de la Comisión Ejecutiva de la Coronación Canónica, se desarrollaron interesantes análisis de cómo comunicar en nuestra sociedad actual, la importancia de las redes sociales, la implicación de los Medios de Comunicación en temas cofrades y otros asuntos del máximo interés”, explicaron. Asimismo, estos miembros conocieron el diseño del que partirá el definitivo proyecto de la corona, que, tal como se informó en el correspondiente Cabildo de Hermanos, es obra del Platero Mayor de la Catedral de Granada, Tomás Jerónimo de Pedrajas, dibujo fechado en el año 1751 y coetáneo de la imagen de la Virgen de la Amargura. Además, el diseño del techo de palio, obra de Juan Díaz Losada, en el que está trabajando el taller de bordado de las Madres Comendadoras de Santiago, que contiene una gran riqueza simbólica e iconográfica.

“La reunión transcurrió en un gran ambiente de colaboración, responsabilidad y entusiasmo durante un almuerzo en el comedor de las Madres Comendadoras”. La jornada concluyó con una visita a la imagen en su camarín de la iglesia conventual, en donde “se presentaba magníficamente vestida por Paco Garví, luciendo la saya blanca bordada en oro que le ofrendara su Camarera de Honor, Aurora Carbonel, de la familia Morente”, informó la Cofradía.

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Convocado el Concurso fotográfico “Semana Santa 2014”

El tema del Concurso es la Semana Santa 2013.

El tema del Concurso es la Semana Santa 2013.

Entre otras cosas, ilustrará el Cartel Oficial de la Semana Santa granadina del próximo año.

La Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de Granada ha convocado ya su concurso “Semana Santa 2014” para elegir la foto ganadora que ilustrará el Cartel Oficial de la Semana Santa. Asimismo, se elegirán las fotografías que ilustrará la portada de la Revista Gólgota Cuaresma –la publicación que edita la Real Federación de Granada-, la portada del cuadernillo que informa de los horarios e itinerarios de Semana Santa de Granada y la portada del Pregón Oficial. Todos ellos tienen premios metálicos, que oscilan entre los 700 euros en el caso del Cartel Oficial de Semana Santa y los 100 euros, para la portada del Pregón Oficial. Este año, no se entregarán accésit debido al recorte de la subvención de Caja Granada.

El plazo de presentación de las fotografías finaliza el 31 de julio a las 21 horas en la sede de la Real Federación, ubicado en el Centro diocesano Ágora (Plaza de los Lobos, s/n). Pueden entregarse las fotografías en horario de lunes a viernes, de 20 a 21 horas.

Entre otras cosas, las Bases establecen que pueden participar en el concurso fotográfico “todos aquellos autores, profesionales o aficionados, que lo deseen, debiendo ser éstas, lógicamente, originales e inéditas, no presentadas a otros concursos anteriores, y poseer la calidad artística suficiente. Se admitirán 10 instantáneas como máximo por autor”. Asimismo, el tema es sobre la Semana Santa de Granada 2013 en todas sus facetas (pasos, imágenes, detalles, etc.).

Leer las bases del Concurso.

“Cristo vive”

D. Javier Domingo ResurrecciónPalabras del Arzobispo de Granada en las celebraciones litúrgicas de esta Semana Santa en la Diócesis.

Las celebraciones litúrgicas de Semana Santa –Misa Crismal, Misa de la Cena del Señor, Pasión del Señor, Vigilia Pascual y Eucaristía de Resurrección- son los momentos centrales para vivir con la conciencia de pertenencia a Dios, que no deja nunca de amarnos.

En la Diócesis de Granada, estas celebraciones litúrgicas se llevaron a cabo en todas las parroquias y templos, salvo la Misa Crismal, que sólo se celebra en la Santa Iglesia Catedral presidida por el Arzobispo con el clero diocesano y tuvo lugar el Jueves Santo. En ella se consagró el Santo Crisma y se bendijeron los Óleos de los catecúmenos y enfermos. Dentro de la liturgia del Jueves Santo tuvo lugar el Lavatorio de los pies y el Viernes Santo, en el momento de la adoración de la Cruz, se dio a besar un lignum crucis –un trozo del madero de la cruz de Cristo- expuesto en un relicario de la Sierva de Dios Isabel la Católica, cuyos restos se encuentran en la Capilla Real de Granada.

“Cristo vive, y ése es el fundamento de todo, todo pende de ahí, hasta la misma creación. El hecho de que Cristo viva es una nueva creación: cambia el significado de todo, abre el horizonte de nuestra vida a un paisaje infinito, lleno de belleza porque proclama que el amor ha triunfado sobre la muerte”, afirmó Mons. Martínez en la homilía de la Misa de Resurrección del Señor, el pasado 31 de marzo. “Que el Señor nos conceda ser su Iglesia viva”, expresó Mons. Martínez.

En el templo catedralicio, las celebraciones estuvieron presididas por Mons. Javier Martínez, cuyas palabras en la Misa Crismal, la Cena del Señor, la Pasión del Señor, la Vigilia Pascual y la Eucaristía de Resurrección, pueden escucharse aquí.

Misa Crismal

Misa de la Cena del Señor

Celebración de la Pasión del Señor

Vigilia Pascual

Misa de Resurrección

Semana Santa en Granada

semana-santa-granada-2012Granada ha vivido con fe las celebraciones de esta Semana Santa.

Durante estos días, los granadinos y visitantes procedentes de otros lugares han podido contemplar las expresiones públicas de nuestra fe cristiana, a través de las procesiones, que se han sucedido a lo largo de toda la semana, y que han recorrido las vías públicas cuando la lluvia no ha hecho acto de presencia.

Sin duda, las procesiones han sido momentos elocuentes y de testimonio público de una fe que, en ocasiones, quiere reducirse a una esfera privada, a la intimidad, o al círculo de las “creencias” y “opiniones” particulares. Con ellas, hemos sido testigos de auténticas catequesis de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, acompañado por nuestra Madre María.

El pueblo cristiano, y aquellos que buscan a Dios en lo más hondo de su corazón, muchas veces sin saberlo, ha participado de unos días que no son un mero recuerdo, sino actualidad viva desde hace más de 2.000 años, porque lo que ha acontecido estos días de Semana Santa tiene que ver con nuestra propia vida en su devenir y en lo que nuestro corazón anhela.

Las procesiones no son un folclore, ni una estampa costumbrista, ni un entretenimiento vinculado a un espectáculo para trasladar una “opinión” o una “creencia”, sino los hechos acontecidos en un tiempo y un lugar concretos de la Historia, con los que hacemos memoria y están vinculados a nuestra propia vida, hoy, cada día.

Paqui Pallarés
Directora del Secretariado de Medios de Comunicación
Arzobispado de Granada

“Cristo vive y ése es el fundamento de todo”

D. Javier manosHomilía de Mons. Martínez en la Eucaristía de Resurrección en la S.I Catedral

Cristo vive, hermanos míos. Y ése es el fundamento de todo. Todo pende de ahí. Hasta la misma creación. El hecho de que Cristo viva es una nueva creación: cambia el significado de todo. Abre el horizonte de nuestra vida a un paisaje infinito, lleno de belleza, porque proclama que el amor ha triunfado sobre la muerte.

Y no sólo triunfó hace 2000 años. A lo largo de toda esta semana, algunos de vosotros seguro que habéis venido a Granada y buscáis, como hemos buscado todos, el acercarnos a los pasos de penitencia -los que han podido salir, dada la semana que hemos tenido-, pero uno siempre se puede preguntar: ¿Cómo la imagen que va en ese trono es la imagen de un hombre ajusticiado? Es la imagen de un hombre lleno de sangre, es un hombre que ha muerto como un malhechor. ¿Y qué hacemos poniendo flores y poniendo oro, y rodeando su imagen de la belleza de un pueblo, de toda la que es capaz de mostrar un pueblo? Sería horrible si todo eso fuera una ilusión. Sería algo hasta de mal gusto. Sería como consagrar la muerte o algo así. No, no es ése el sentido. Lo que explica la belleza que rodea las imágenes de la Pasión es lo que celebramos esta mañana. Cristo ha vencido a la muerte. Y ha vencido a la muerte no sólo en su propio cuerpo, sino que ya ha comenzado, ya la vence en nosotros, porque Cristo vive. La vence en nosotros abriéndonos los brazos a la vida nueva que Él nos comunica, que Él siembra.

A lo largo de la semana, la imagen del grano de trigo que si no muere queda infecundo pero cuando cae en la tierra muere y se convierte en una bella espiga, hace una bella cosecha, la he tenido como golpeándome todo el tiempo: Cristo ha muerto para que nosotros vivamos. Esa muerte no es una muerte más en la Historia. Un siglo más de que la historia normalmente, en nuestra experiencia humana, el mal lleva muchas veces las de vencer, y la muerte lleva siempre las de vencer, más tarde o más temprano lleva siempre las de vencer.

Ha habido un momento en la Historia en que ha sucedido algo inaudito, algo que no esperaban. No os creáis que los judíos por su cultura o porque eran hombres antiguos… nada, nada en el contexto en que vivían, ni en el mundo judío, ni en el mundo helenista, ni en el mundo oriental, les invitaba a afirmar que aquel hombre podía ver, no simplemente volver de la muerta a la vida, por un tiempo, sino vivir para siempre. Vivir para siempre. Sólo el impacto de algo que se les impuso, se les impuso a los primeros discípulos en las apariciones, y a las mujeres. Y os aseguro que ningún hombre de aquel entorno cultural, ni ningún hombre en Palestina, o en el entorno de Palestina en el siglo I se le ocurría poner como testigo de una resurrección a unas mujeres, porque ni siquiera legalmente su testimonio tenía validez, por el hecho de ser mujeres.

Si los evangelistas lo dicen, es porque fue así, sucedió así. Y como eso, mil otros detalles. Se les impuso por la experiencia de las apariciones, y se les impuso algo que estaba sucediendo en sus vidas. En sus vidas había sucedido algo que ellos -piadosos, cobardes, traidores, mentirosos, que se peleaban por ver quién podía ser más o menos entre sí- no podían dar crédito a sus ojos, algo nuevo que estaba brotando en sus corazones, en su vida, en su humanidad. Y ese algo nuevo, extraordinariamente nuevo, sólo podía ser obra de Dios.

Mis queridos hermanos, esa experiencia sigue, sigue hoy viva, sigue hoy fresca, sigue hoy generando vida en aquellos que acogen el anuncio de la Iglesia, en aquellos que acogen el anuncio: Cristo ha resucitado, ha resucitado verdaderamente, y ha dado su sangre, su vida, para ti, para mí, para el perdón de nuestros pecados, para hacer posible que la alegría no tenga que ser una evasión. Fijaros, cuando falta este horizonte, este suelo firme de la Resurrección de Cristo, la alegría siempre es un poco montaje, un poco fabricación nuestra, un poco uno tiene que olvidarse de un montón de cosas para poder estar contento, uno tiene que distraerse, en el cine, en la música, o en el baile, o en alguna cosa… algo que nos haga olvidar que en la vida, el gusano de la muerte y de las consecuencias de la muerte, el gusano del pecado, está siempre royendo, como royendo nuestras entrañas. Hay que fabricar la alegría a costa de algo. Sólo la Resurrección de Cristo permite una alegría pura. Porque no hay que negar nada, no hay que censurar nada. No hay que cerrar los ojos a nada.

Yo he tenido en este tiempo experiencias, de algún anciano que muere, y por muy anciano que se sea, y por muchos años que se lleve enfermo, la muerte nunca es bienvenida en ninguna casa, pero de niños gravemente enfermos, de niños moribundos, de un niño que ha fallecido en esta semana… Luego, la experiencia de las familias rotas, del sufrimiento de una herida que humanamente no hay posibilidad de curar de ninguna manera. Todas esas realidades nos acompañan, como nos acompaña la enfermedad, como nos acompañan nuestros pecados. El caso es que si uno tiene los ojos abiertos y ha sido educado en la fe casi no hay acción donde diga “Señor, pues aquí, había a lo mejor mucho de hermoso y había también su parte de miseria, de pequeñez, de límite al menos, de no saber hacerlo mejor”.

Si uno mide eso, ¿cómo sería posible estar alegre? Sólo que Cristo ha resucitado, que Cristo me invita, me llama, día tras día, es decir, no me invita simplemente a recordar algo del pasado. Me llena de gozo oíros porque es sencillamente una proclamación de una realidad viva, y de una realidad viva en la que vosotros proclamáis vuestra experiencia, una experiencia que compartimos todos aquellos que hemos recibido el don de la fe: Cristo vive, y Cristo es para mí, es decir, es para comunicarme a mí su vida. No para hacerme bueno y que desaparezcan mis defectos o que desaparezcan mis enfermedades, y poder vivir en un mundo virtual, de la “casa de la pradera”, o de un sitio bucólico, sin problemas ni dificultades, sino para poder vivir la vida humana, tal como es, con todo su espesor, con toda su carga también de fatiga, de sudor, de miseria, de pequeñeces… Poder vivirla sabiendo que tu abrazo de amor es más fuerte que todo eso.

Que tu amor por cada uno de nosotros, por cada uno de los hombres, por cada persona, hasta por la más mínima, no se rinde. Y mantiene los brazos abiertos para que uno pueda acogerle y pasar de la muerte a la vida. Y si queréis, cuanto más indigno sea uno, más el Señor insiste, más el Señor se acerca. Cuanto más uno quiere uno alejarse de Dios, más el Señor te persigue. Ésa es mi experiencia, en mí mismo y en tantas personas.

Vamos a darLe gracias. El canto del Aleluya es el canto que expresa justamente el gozo que nace de la obra que Dios hace en nosotros y que vemos hacer. Que el don del amor de Cristo fructifique en todas nuestras vidas, que fructifique en la vida de este pueblo, que haga de nosotros ese pueblo que es capaz de mostrar en la noche de este mundo la luz de una alegría posible, de una plenitud posible, de una vida bella, humana, extraordinariamente humana y extraordinariamente bella, porque no es una muestra, ni de nuestros proyectos, ni de nuestros cálculos, sino justamente porque es la obra del amor de Dios en nosotros.

Que el Señor nos permita, nos conceda, ser su Iglesia viva.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada
S.I Catedral, 31 de marzo de 2013

La homilía puede escucharse íntegramente en:
http://www.ivoox.com/misa-resurreccion-catedral-granada_md_1910891_1.mp3

Invitación del Arzobispo para esta Semana Santa

Semana Santa Granada

Mons. Martínez comparte un presente y conversa con los fieles congregados a las puertas de la Catedral, mientras esperan la llegada de las Hermandades para su estación de penitencia.

El Arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez, desea a todos los cristianos vivan esta Semana Santa “con la conciencia de que Dios nos ama”. Así lo expresó Mons. Martínez durante la homilía en la Eucaristía del Domingo de Ramos, que tuvo lugar el pasado 24 de marzo en la Santa Iglesia Catedral, con la que se da inicio a las celebraciones litúrgicas de Semana Santa.

“Sólo os pido eso, vivid estos días con esta conciencia y acoged al Señor, que no viene para destruir nada en nosotros, viene exclusivamente para estar junto a nosotros, para devolvernos la posibilidad de una alegría verdadera, de una esperanza que no defrauda, de un amor que no sea una especie de evasión de la dureza de la vida, una especie de entretenimiento o de distracción, sino un amor consciente, gozoso, libre, que se da porque la vida sólo es grande cuando uno la da. Y sólo es grande cuando la da porque tiene la experiencia de que Dios está con nosotros, y de que Dios se ha entregado para que yo pueda vivir con esa libertad, y para que yo pueda vivir de ese amor que, sin embargo, mi alma anhela con todo su ser”, señaló.

Asimismo, en su homilía, nuestro Arzobispo invitó a los fieles a leer estos días la Pasión de Cristo, dejándonos ensimismar por sus palabras, porque “no hay frase en la que cada uno pudiera sacar riqueza para la propia vida, luz para el camino”. En este sentido, Mons. Martínez también recordó que “nosotros, en Semana Santa, no escuchamos la Pasión como unos historiadores”. “Nosotros escuchamos el relato de la Pasión con fe. Venimos a enriquecernos con el tesoro de vida que hay en lo que celebramos estos días: la muerte y resurrección de Cristo, en el misterio pascual de Cristo, del cual participamos ya por el bautismo”, subrayó el Arzobispo de Granada.

Para escuchar y leer la homilía, pinche aquí

Triduo pascual

Para consultar los horarios e itinerarios de las procesiones, puede consultarse http://www.hermandadesdegranada.org.

Horarios litúrgicos de Semana Santa
Mons. Javier Martínez presidirá en la Santa Iglesia Catedral de Granada los actos litúrgicos propios de este tiempo de Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Así, la Misa Crismal tendrá lugar mañana Jueves Santo a las 11 horas y por la tarde, a las 19 horas, será la celebración de la Cena del Señor.

En la Misa Crismal se consagran el Santo Crisma y se bendicen los Óleos de los catecúmenos y los enfermos. Con el Santo Crisma, mezcla de aceite y bálsamos, se ungen a los que se bautizan y confirman, así como las manos del nuevo sacerdote, la cabeza del que es consagrado obispo el día de su ordenación sacramental y los altares y las iglesias el día de su dedicación. La unión con el Santo Crisma es signo sacramental del sello del Espíritu Santo. Con el Óleo de los catecúmenos se unge a quienes van a recibir el Bautismo y con el Óleo de los enfermos se remedia las dolencias del alma y cuerpo.

En esta Eucaristía participa el presbiterio de la Diócesis y en ella renuevan sus promesas sacerdotales, con el pueblo de Dios como testigo.

El Viernes Santo, la celebración de la Pasión del Señor será a las 17 horas; ese día la colecta será para los Santos Lugares, cuya campaña de este año lleva por lema “Tierra Santa, cuna de nuestra fe”, promovida por la Custodia Franciscana en Tierra Santa.

La Vigilia Pascual, con la que se celebra la Resurrección de Cristo, será en la noche del sábado a las 23:30 horas. El Domingo de Resurrección la Eucaristía con el Sr. Arzobispo será a las 13 horas, y en ella participará, como es tradicional, la rama infantil y juvenil de la Cofradía del Señor de la Humildad, Soledad de Nuestra Señora y Dulce Nombre de Jesús. Es la procesión conocida como “Los facundillos”, ya que en ella los niños hacen sonar sus campanas durante el recorrido y en la Eucaristía como expresión de júbilo por la Resurrección del Señor.

Procesiones en Granada
Durante toda la Semana Santa, se suceden las procesiones de las Hermandades y Cofradías con sus Sagradas Imágenes Titulares para hacer su estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral. Nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez, las recibe una a una en la Plaza de las Pasiegas, situada en la plaza de la Catedral, donde hace una reflexión ante la Sagrada Imagen y reza un Padrenuestro con todo el pueblo cristiano. Después, accede al interior de la Catedral con la Hermandad y Cofradía, que, tras un espacio de tiempo en su interior, salen por la Puerta del Perdón para continuar con su recorrido oficial de regreso a su sede.

En caso de no poder realizarse la procesión por la adversa climatología, Mons. Martínez acude a cada una de las sedes donde se encuentran las Sagradas Imágenes que no han podido hacer su estación de penitencia, para acompañarles y rezar con ellos.

 

HORARIOS LITÚRGICOS DE SEMANA SANTA DE GRANADA

Celebraciones en la S.I Catedral, presididas por Mons. Javier Martínez


Misa Crismal
: 11 horas

Jueves Santo, Cena del Señor: 19 horas

Viernes Santo, Pasión del Señor: 17 horas

Vigilia Pascual: sábado, 23:30 horas

Resurrección del Señor: domingo, 13 horas.

 

“Vivid esta Semana Santa con la conciencia de que Dios nos ama”

D. Javier Viernes SantoMons. Javier Martínez nos invita a vivir la Semana Santa –y todo el año- no como un momento para hurgar en nuestras miserias, sino con la conciencia de que el Señor nos ama, da la vida por cada uno de nosotros, que está con nosotros y, por eso, no estamos solos. “Sólo os pido eso, vivid estos días con esta conciencia y acoged al Señor, que no viene para destruir nada en nosotros, viene exclusivamente para estar junto a nosotros, para devolvernos la posibilidad de una alegría verdadera, de una esperanza que no defrauda”, señaló nuestro Arzobispo durante su homilía en el Domingo de Ramos, el 24 de marzo en la Santa Iglesia Catedral.

La Tradición de la Iglesia a lo largo de los siglos ha hecho que en estos días leamos no sólo un fragmento de la Pasión, sino la Pasión entera. Cada año se lee la del evangelista que se está leyendo a lo largo de todo el año en la lectura de los domingos -este año el evangelista San Lucas- y luego, el día del Viernes Santo se lee siempre el relato de la Pasión según San Juan.

El relato de San Lucas tiene alguna peculiaridad. Dicen los estudiosos que correspondiendo a eso que él mismo dice en el prólogo, que se percibe también en el relato de la infancia de Jesús, de que ha procurado informarse bien de los que fueron testigos de los acontecimientos y ministros de la Palabra en las primeras generaciones cristianas, él ha tratado de relatarlo todo con orden; y puesto que los evangelios son, en el fondo -decía también un estudioso de principios del siglo XX-, relatos de la Pasión, con un prólogo muy largo, lo cierto es que el relato de San Lucas lo consideran los estudiosos como el más cercano a los testimonios primeros de la muerte de Jesús, y por lo tanto, aquél cuyos detalles históricos, cuyos pequeños matices que apenas lo diferencian del relato de San Marcos del relato de San Mateo son, por lo general, absolutamente dignos de confianza.

Pero nosotros no escuchamos en la Semana Santa la Pasión como unos historiadores que buscan los detalles. Nosotros escuchamos el relato de la Pasión con fe. Venimos a enriquecernos con el tesoro de vida que hay en lo que celebramos estos días: la muerte y resurrección de Cristo, en el misterio pascual de Cristo, del cual participamos ya por el bautismo. Hemos sido, en el gesto del bautismo, en los primeros siglos era más expresivo: se bajaba a las aguas, en una piscina que solía tener siete, al principio, y luego tres escalones, en recuerdo de los tres días de la muerte de Cristo, y se salía de las aguas para ponerse la túnica nueva, la vida nueva de Cristo resucitado, como un gesto que nos incorporaba a su muerte y a su resurrección. Eso es lo que vivimos en esta Semana Santa.  Domingo Ramos

Y sería vano después de escuchar un relato como éste, tan sobrecogedor, tan esencial, el decir: “Bueno, ¿en qué me fijo?, ¿qué conclusiones saco?”. Yo recomiendo que si tenéis algún ratito en estos días, que lo podáis leer en casa, en silencio, y escoged el de San Lucas, si queréis, ensimismaos en él. Hay muchos, muchos, muchos detalles. Casi no hay frase en la que uno no pudiera sacar riqueza para la propia vida, luz para el camino. Pienso, fijaros, me vienen espontáneamente a la mente, la tradición de Judas. Señor, ¿cuántas veces te he traicionado yo?: por vanidad, por orgullo, por egoísmo, por no complicarme la vida… por tantos motivos que no valen, y te he negado a Ti, como San Pedro. ¿Cuántas veces he negado conocerte? ¿Cuántas veces he llorado como él por haberte negado? Y sin embargo, siempre tu amor ha vuelto a mí, ha vuelto a nosotros.

Para leer la Pasión, ésta es la luz con la que hay que leerla, pero no para hurgar en nuestras miserias. Dios mío, suplico que no hagáis eso, jamás, no sólo en estos días, nunca. Hasta los exámenes de conciencia hay que hacerlos breves. De hurgar en nuestras miserias sólo saca ventaja y beneficio el enemigo, no es lo que Dios quiere. Cuando nos cocemos en nuestro mal, Dios mío, Dios sufre, porque eso nos aleja de la esperanza. Y Él ha venido hasta nosotros para abrir justamente en nuestro corazón el horizonte de la esperanza.

Leía yo esta mañana un texto de los primeros siglos que comentaba la Pasión, y no quiero deciros más que una frase, porque más importante que recordar aquí o sacar la riqueza que hay en tantísimos pasajes, hasta la frase de Jesús “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, uno cae en la cuenta lo que significa decir eso cuando uno está siendo víctima de un suplicio semejante a la cruz. Es muy bonito perdonar en abstracto, o perdonar en términos genéricos, cuando no te están abofeteando, cuando no te están haciendo sufrir. Pero cuando uno se da cuenta de lo que significaba la cruz y uno dice Dios mío, el hijo pródigo, la oveja perdida, el perdón a la adúltera, que acabamos de recordar. Todos los episodios del evangelio en el que el Señor anunciaba, Él anunciaba a los pecadores, los has hecho carne también en este momento. Repito: no hay pasaje de la Pasión del que uno no pueda sacar riqueza.

Pero me parece que más importante que ir uno tras otro, que sería como empobrecer o hacer más vano un texto tan extraordinariamente grande y rico y sobrecogedor, al que la mejor respuesta es el silencio y el dejar que su riqueza cale en nuestros corazones con la ayuda de la gracia, me parece justo dar la clave. Y este autor cristiano del siglo IV al que hacía referencia antes, comentando la Pasión decía: “El banquete de bodas tiene sed de invitados sin fin”. Lo que celebramos en la Navidad, os decía al principio, cuyo culmen sucede, es decir, la unión de Cristo con nuestra condición humana recordamos en estos días, porque llega hasta el final, hasta la muerte, hasta la soledad, hasta la traición, hasta el abandono, hasta la soledad y el silencio en el sepulcro, porque no se le tienen barreras, es una fiesta de bodas: la unión de Cristo con nuestra condición humana es vista desde nosotros lo que queráis, pero vista desde el Señor es el amor más fuerte que la muerte, y es una fiesta de bodas. “Y esa fiesta de bodas”, decía el Padre de la Iglesia, “tiene sed de invitados sin fin”, es decir, quiere que todos podamos participar, y eso es lo que yo quisiera deciros.

IMG_5613Dios mío, seas quien seas, mires tu vida como la mires, veas tu historia como lo veas, a lo mejor te parece que es un desastre, a lo mejor eres incapaz de mirar a esa historia porque no ves más que pobrezas y mediocridades… o que ninguno de los grandes deseos que tenías en tu vida se han cumplido, o que te has equivocado en las cosas verdaderamente importantes de la vida, a lo mejor hasta en tu matrimonio, en la educación de tus hijos… o en tu orientación en la vida, y te parece que es demasiado tarde como para poder poner de nuevo orden o arreglar lo que rompiste un día, o las heridas que te fueron hechas, que no tienen cierre, que no tienen curación… sea cual sea tu situación, somos invitados a la fiesta de bodas: es el Señor quien nos llama, es el Señor quien nos quiere decir “Yo te amo, doy mi vida por ti. Estoy a tu lado, no estás solo”.

Sólo os pido eso, vivid estos días con esta conciencia y acoged al Señor, que no viene para destruir nada en nosotros, viene exclusivamente para estar junto a nosotros, para devolvernos la posibilidad de una alegría verdadera, de una esperanza que no defrauda, de un amor que no sea una especie de evasión de la dureza de la vida, una especie de entretenimiento o de distracción, sino un amor consciente, gozoso, libre, que se da porque la vida sólo es grande cuando uno la da. Y sólo es grande cuando la da porque tiene la experiencia de que Dios está con nosotros, y de que Dios se ha entregado para que yo pueda vivir con esa libertad, y para que yo pueda vivir de ese amor que, sin embargo, mi alma anhela con todo su ser.

Vamos a adorar el amor de Dios, vamos a pedirle que Él abra nuestros corazones a su ternura, a su abrazo, a su gracia, a su misericordia, a su amor, que lo necesitamos. Lo necesitamos, y se hace más patente quizás en estos tiempos que vivimos, que se ha hecho en otros como el aire para respirar, para que nuestras vidas sean sencillamente vidas vividas en la paz, en la alegría, en la gloriosa libertad de hijos de Dios que el Señor nos ha conseguido con su preciosa sangre.

+ Mons. Javier Martínez
Arzobispo de Granada

24 de marzo de 2013, S.I Catedral

Escuchar homilía